Aporte de la Clase 5 - Hitos de la gastronomía.
A grades rasgos, muchos autores señalan tres hitos
diferentes que configuran la aparición de la gastronomía tal y como la
entendemos hoy. Se trata de diferentes descubrimientos o cambios en las
costumbres que fueron fundamentales para el ser humano, incluso en el aspecto
evolutivo.
Primer hito
El primer hito se dio hace unos dos millones y
medio de años. Se supone que ocurrió en África y consistió en la incorporación
de la carne a la dieta recolectora del momento.
Hombres
prehistóricos cazando
Esta aportación de proteínas y otros nutrientes
produjo un gran cambio físico, incluido el aumento del tamaño del cerebro y,
por consiguiente, de las capacidades cognitivas.
Segundo hito
El segundo punto de inflexión fue el descubrimiento
del fuego. Se supone que tuvo lugar hace unos cientos de miles de años en
alguna parte de Eurasia.
Representación
de hombre prehistórico haciendo fuego
A esto hay que añadir que comenzaron a experimentar
con métodos de conservación de los alimentos. Igualmente, estos adelantos
provocaron que se empezara a dar valor al gusto en la comida, dejando de ser
únicamente de supervivencia.
Tercer hito
Arado en el Antiguo Egipto. Pintura de la Cámara
funeraria de Sennedjem, 1200 a.C
El tercer hito del que hablan los autores es
bastante más moderno. La aparición de la agricultura, hace unos 12 000 años,
fue otra revolución en el campo de la alimentación humana.
Esto, más el comienzo de la ganadería, cambiaron
totalmente la sociedad neolítica, así como su forma de comer.
Etapas de la historia de la gastronomía
Prehistoria
A pesar de la gran duración de esta etapa,
normalmente se suele dividir en solo dos partes a la hora de analizar su
gastronomía. Así, es el descubrimiento del fuego y de cómo controlarlo lo que
divide la prehistoria en dos periodos diferentes.
Antes de que el hombre utilizara el fuego se
alimentaba de los que recolectaba, sin ningún tipo de preparación. Eran frutos,
raíces y tallos; en general, consumía lo que le ofrecía la naturaleza. Con el
paso de los años también comenzó a cazar animales: primero los pequeños, como
las lagartijas o ratones; y después piezas mayores, como los bisontes.
También comenzó a practicar la pesca de manera muy
rudimentaria. Para conservar el pescado, y también parte de la carne, se usaban
técnicas de salazón. Eso sí, todo se consumía en crudo, dejando el sabor en un
segundo plano.
Al descubrirse el fuego, cambió el concepto y
apareció la cocina, aunque de momento limitada a los asados.
El comienzo de la agricultura y la ganadería hizo
que todo el sistema social cambiara. El ser humano se fue volviendo sedentario
y no necesitaba desplazarse para buscar el alimento.
Además, comenzaron a aprovechar productos
secundarios de los animales, como la leche. Por último, la artesanía provocó
que empezara a usarse el barro para cocinar.
Egipto y cultura hebrea
Las grandes civilizaciones que aparecieron en esta
época también se distinguieron por sus particularidades gastronómicas. Estas
ejercieron una gran influencia sobre otras regiones cercanas, por lo que se
pueden considerar como los primeros casos en los que una tradición culinaria se
expandió del centro a las periferias.
En el caso de Egipto la alimentación estaba muy
basada en los cereales y legumbres. Además, pese a su localización en el
desierto, el aprovechamiento de las crecidas del Nilo provocaba que produjeran
mucha fruta: desde los dátiles hasta las sandías.
Comida
típica del Antiguo Egipto
Los egipcios destacan también por introducir el pan
en la dieta. La carne solo se la podía permitir la clase más acomodada,
mientras que la población con menos recursos apenas la probaba.
Su forma de comer era muy protocolaria, haciéndolo
siempre sentados y usando tenedores y cucharas. Tanta importancia se le
daba que, en las tumbas de los faraones, aparecen grandes cantidades de comida
para alimentarlos en su trayecto al más allá.
Por su parte, los hebreos son un caso curioso en el
tema gastronómico. Estaban muy influidos por los motivos religiosos que, según
los historiadores, tienen un origen previo social.
Por ejemplo, la prohibición de la carne de cerdo
parece provenir de una epidemia que afectaba al ganado porcino y que podía ser
mortal para los humanos. En los templos también se comía como parte de los
ritos.
Los hebreos consumían vino y bastantes lácteos, así
como hortalizas y frutas. La carne más tradicional era la de cordero o cabra.
Grecia
En cuanto a los griegos, son los primeros que le
dan una vertiente divulgativa a sus conocimientos gastronómicos. Así, en el
siglo IV a. C. Arquéstrato de Gela fue el primero que escribió una guía
sobre el tema, conectándola con la cultura.
Como aportaciones destacan el aceite de oliva y el
uso del cerdo y los guisos. Su importancia en la cultura europea hace que su
gastronomía se extienda por todo el Mediterráneo.
Roma
El Imperio romano, con su expansión al resto del
continente y parte de Asia, recogió influencias muy diversas que se pueden
comprobar muy claramente en su gastronomía. En un principio era bastante
básica: tan solo vegetales, cereales y legumbre. Conforme crecía su territorio
y riqueza, fue haciéndose más compleja.
Fresco de
Pompeya, c. 70 a. C.
De Grecia copiaron el uso del aceite y el cerdo.
Además, trajeron muchas hierbas aromáticas del Asia menor, que incorporaron a
su cocina. Igualmente fueron maestros de la avicultura y la piscicultura, y
comenzaron a elaborar embutidos.
Socialmente, sobre todo entre las clases altas, la
hora de la comida era todo un acontecimiento. Los grandes banquetes eran
frecuentes y desarrollaron varios rituales y ceremoniales para esos momentos.
Por último, fueron continuadores de la labor de
divulgación que habían iniciado los helenos. Se puede destacar a autores como
Lúculo o Maco Gavio Apicio, este último responsable de un famoso recetario
llamado Apitii Celii de re coquinaria libri decem, que adquirió un
gran prestigio durante el Renacimiento.
Edad Media
Más que por la labor de los países europeos, que
sufrieron grandes hambrunas y epidemias, la gastronomía medieval destaca por
las aportaciones de árabes y bizantinos, mucho más refinados en ese momento.
También Persia colaboró aportando algunos
ingredientes, que llegaron a Europa llevados por los árabes. Así, estos le
dieron más valor al uso del arroz, la caña de azúcar y a verduras como la
berenjena.
Sacrificio
de un cerdo en la Edad Media
Los bizantinos, que recogían la herencia clásica
griega, fueron grandes fabricantes de quesos y muchos de sus platos
incorporaron carne picada. Es famosa también su repostería.
Dentro de las cortes europeas sí existieron
tratadistas que elaboraron recetarios y estudios gastronómicos, pero las
creaciones más elaboradas solo estaban destinadas a la nobleza.
Renacimiento
Como en el resto de los aspectos culturales, el
Renacimiento miró a las culturas clásicas para incorporar sus recetas. Se
considera a esta época como la del nacimiento de una gastronomía refinada y
sofisticada, con grandes aportaciones culinarias.
La apertura de la llamada Ruta de las Especias dotó
al arte gastronómico de nuevos sabores. Venecia, uno de los territorios que más
comerció con oriente, se convirtió en uno de los centros de referencia en este
campo: mostaza, pimienta, azafrán o clavo empezaron a utilizarse de manera
continua.
Otro acontecimiento fundamental fue el
descubrimiento de América. Nuevos productos llegaron a Europa, algunos tan
importantes como la patata, el tomate, el pimiento o los frijoles.
Ya durante la última etapa renacentista es cuando
Francia se convierte en uno de los centros gastronómicos más importantes,
posición que mantiene hasta ahora. Los aristócratas y los reyes impulsan esta
revolución en la comida que, no obstante, no fue disfrutada por una mayoría del
pueblo hambriento.
Edad Moderna
No fue hasta después de la Revolución francesa cuando
gastronomía más elaborada comenzó a ser común entre el pueblo. Tras ese evento
dejó de ser algo exclusivo de las clases altas y se expandió a todos los
niveles. Un buen ejemplo es la aparición de restaurantes, algunos de ellos
económicos y asequibles para la población trabajadora.
Comida
típica de la Edad Moderna. Fuente: Annibale Carracci, CC BY-SA 4.0
<https://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0>, via Wikimedia Commons
Otra revolución, en este caso la Revolución
Industrial, significó la popularización de las conservas,
facilitando el acceso a muchos alimentos. Los recetarios y tratados de cocina
se multiplicaron y un nuevo género vio la luz: la crítica gastronómica.
Ya en el siglo XX los alimentos procesados y
precocinados se convirtieron en elementos presentes en muchos hogares. Durante
las últimas décadas y en sociedades como la de Estados Unidos, se consumía casi
más comida preparada que la que se elaboraba en las casas.
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